He aquí que proponemos que el noveno desperdicio en ambientes de excelencia operacional y excelencia del negocio es la corrupción. Le saluda Omar Mora. Para nosotros, después de más de 25 años trabajando en procesos de mejora continua o similares, no nos queda ya duda de que hay una especie de espectro y de elemento transversal que es la corrupción, que se mueve de forma sigilosa, afectando el desperdicio y el riesgo en las organizaciones y que debe ser tipificado como el noveno desperdicio.
########Vamos a proponerle primero hacer un repasito de qué hablamos cuando hablamos de excelencia operacional, excelencia del negocio dentro del contexto de Lin Manufacturing o Lin Sigma, recordar también cuáles son los ocho desperdicios y luego pues plantearle cómo la corrupción es este desafío que normalmente no lo hemos visto como un desperdicio, pero que debe ser tipificado como tal y tratado con la severidad, con la seriedad del caso.
¿Qué es un sistema de excelencia operacional?
Los sistemas integrados de excelencia operacional generalmente apuntan a darle excelencia al negocio, sobre todo fortaleciendo sus capacidades competitivas para hacerlo más sostenible desde el punto de vista operativo, impactando diferentes áreas y no todas las áreas del negocio. Queremos un proceso de excelencia operacional que se enfoque en la operación principal, pero también abarque todas las áreas del negocio para poder competir por costos, eliminar riesgos o mitigarlos e innovar. Eso en general es el espíritu de un sistema integrado de excelencia operacional.
Los sistemas de excelencia operacional están enfocados en la competitividad del negocio. Esos sistemas de excelencia operacional logran generar esa competitividad dando un enfoque muy muy específico, intrínsecamente vinculado a la cultura de la compañía, en que la mejora y la innovación se logran por medio del entendimiento de las necesidades del cliente y que, sin embargo, esas necesidades del cliente podrían no llevarse a cabo si no somos exigentes con el sistema y no nos proponemos eliminar el desperdicio, mitigar la variación, sobre todo aquella que es asignable, y que debemos también hacer todo el esfuerzo necesario como organización para agregar valor a nuestros clientes externos e internos. El enfoque está dado en la eliminación del desperdicio, la reducción de la variabilidad y el aumento del valor.
Las organizaciones tienen que eliminar el desperdicio. ¿Qué es el desperdicio? Todo aquello que no agrega valor, pero sí agrega costos o riesgos. Otra manera de definir el desperdicio es aquellas actividades que no nos acercan a una transformación útil para el cliente y que sí, por lo contrario, pueden entorpecer el proceso. El desperdicio debe ser identificado sistemáticamente y eliminado sistemáticamente.
Para poder identificar y eliminar sistemáticamente el desperdicio, se entrena a los especialistas en excelencia operacional en tipificar los desperdicios usando una ayuda nemotécnica que consiste en un acrónimo formado por las letras que le dan forma a la palabra DOWNTIME en inglés.
Repasemos los ocho desperdicios:
1. D (Defectos) o problemas de calidad.
2. O (Overproduction) o sobreproducción, que es producir de más o hacer más de algo que nadie quiere.
3. W (Wait) o espera, relacionadas con alistamientos de producción, limpiezas de línea o esperas para empezar un trabajo.
4. N (Non-utilized resources) o no utilización de recursos, refiriéndose al uso incorrecto o subutilización del talento humano, hardware, software y cualquier otro recurso.
5. T (Transporte), el exceso de transporte, mover mercancías o datos de un lugar a otro de forma excesiva.
6. I (Inventario), demasiado inventario de materia prima, material en proceso, producto terminado, personas haciendo filas, facturas por procesarse o cotizaciones sin hacer, lo cual genera costos o riesgos.
7. M (Movimiento), movimientos de las personas yendo de un lugar a otro sin lograr verdaderamente avanzar en la transacción.
8. E (Excessive Processing) o procesamiento excesivo, que es agregarle más tareas a las actividades con el propósito de sentir que son más sofisticadas o inventarse controles que realmente no aportan.
Esos ocho desperdicios resumidos en el concepto de downtime vienen a verse agravados con una especie de espíritu maligno que se mueve entre ellos, pero que en sí mismo también puede manifestarse como un noveno desperdicio y es la corrupción.
Corromper viene del latín corromper. La Real Academia define corromper como Alterar y trastocar la forma de algo, echar a perder, dañar o pudrir algo, o sobornar. El Marian Webster me gusta también en una definición que es causar la desintegración o la ruina de algo. Este efecto de alteración y trastocar la forma de algo es a lo que nos referimos de por qué debe ser considerado un noveno desperdicio y ese noveno desperdicio es la corrupción.
Las fuerzas de corrupción que alteran estos sistemas formales pueden ser no intencionales e intencionales.
• Corrupción no intencional: Es producto del nivel de complejidad y de los mismos otros ocho desperdicios. Por ejemplo, un proceso con excesiva cantidad de pasos que ha generado que los operarios violenten el procedimiento actual para aumentar la producción, incluso justificando problemas de calidad.
• Corrupción intencional (Deliberada): Es una acción deliberada hacia la corrupción. Se da el ejemplo de una institución financiera donde el departamento de mejora continua no ingresaba al proceso clave de crédito y cobro, y años después se descubre que alguien alteró los indicadores de mora para que se vieran bien. Esto es una corrupción en el sentido amplio de la definición, donde se alteró y se modificó el sistema.
La corrupción también puede alterar las prácticas y generar los otros ocho desperdicios:
• Defectos: Lleva a la aprobación de productos defectuosos o la ocultación de problemas de calidad para evitar sanciones. Alguien puede modificar la forma en la cual se aprueban los productos.
• Sobreproducción: Puede generar sobreproducción para favorecer a proveedores o para ocultar pérdidas. A veces la concepción de la meta es una “meta corrupta”.
• Espera: Puede crear retrasos en los procesos debido a trámites innecesarios que alguien creó intencional o no intencionalmente, o por falta de colaboración, como el “tortuguismo”.
• No utilización de recursos: Puede llevar a la contratación de personal no calificado, donde alguien alteró el sistema para favorecer a alguna persona. Esto aplica a pequeñas, grandes, medianas empresas, ONGs y gobierno.
• Transporte: Podría generar rutas de transporte innecesarias o el uso de proveedores más caros que benefician a alguien.
• Inventario: Es una manera muy sencilla de acumular y ocultar el desperdicio. Intencional o no intencionalmente se corrompe el sistema para favorecer que crezca el inventario.
• Movimiento: Puede haber movimientos innecesarios de personas debido a prácticas ineficientes o la falta de planificación, y algunas veces se hacen de forma intencional que corrompen el sistema.
• Procesamiento extra: Alguien podría generar pasos adicionales por el mero hecho de crearlo y favorecerse.
Es difícil aceptar que en una empresa privada se dé corrupción, ya sea intencional o no intencional, lícita, ilícita o un delito. Lo que es cierto es que afecta de muchas formas, generando síntomas como:
• Incremento en costos: Aumenta la producción, los salarios indebidos, los retrasos y las renegociaciones.
• Pérdida de confianza: La corrupción tolerada erosiona la confianza entre empleados, proveedores y clientes. Tiende a ser como un virus que contagia y genera un libertinaje.
• Desviación de recursos: Desvía recursos de las actividades que generan valor hacia otras, dando lugar a sobornos, tráfico de influencias, enriquecimiento ilícito y otras cosas que son un desperdicio.
Un acto de corrupción en el gobierno (compra en exceso, a proveedores que no cumplen requisitos, producto malo, sobreprecio) es una degeneración del procedimiento y un desperdicio. Esto pasa en gobiernos, empresas privadas (pequeñas, medianas o grandotas), ONGs, asociaciones y cooperativas. Cuando el sistema se empieza a degenerar, es difícil identificarlo porque se vuelve parte de la cultura, se tolera, no hay una brújula ética y moral.

El departamento de mejora continua no es típicamente un garante de ir a buscar casos de corrupción. Es necesario discutir si la mejora continua debería participar activamente en la búsqueda de estos casos o hacerse “de la vista gorda”. El mensaje es claro: Los sistemas se corrompen. Todo sistema es corruptible. Algunas veces la violación o degradación es accidental y producto de la presión de otros desperdicios, pero en otros casos es una decisión que podría rayar en lo poco ético, poco moral, o en la posibilidad de un delito. Esto nos lleva al reforzamiento de una cultura con altísimos estándares de moralidad, de ética, de buenas prácticas de negocio, donde no se tolerará este tipo de actos.
Sobre el autor:
Omar Mora
Fundador de Blackberry & Cross
Omar Mora fundó Blackberry & Cross en el 2004. Actualmente es responsable del diseño y operación de los programas de capacitación en técnicas estadísticas aplicadas a la mejora continua, ingeniería y otras áreas de negocio como recursos humanos. Omar también coordina programas de LEAN Six Sigma y supervisa las alianzas con Moresteam y Routsis Training.
Omar es máster en ingeniería industrial, con un bachillerato en el mismo tema, y cuenta con múltiples certificaciones profesional en ingeniería de calidad, producción y LEAN Six Sigma.
Puede contactar a Omar Mora por medio de Linkedin https://www.linkedin.com/in/omarmorablackberrycross/

Leave a Reply